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Si le preguntamos a un potencial consumidor por qué elige determinada marca a la hora de comprar ciertos bienes; algunos responderán: por su calidad, por sus diseños, precios, y otros atributos que identifiquen a la empresa. Si calamos más hondo en la pregunta y llevamos este caso a uno más específico preguntando “¿Por qué la mayoría de las personas cuando tiene que elegir un local de comidas rápidas elige siempre Mac Donald’s?", interrogamos sobre este tema en particular debido a que todos estos lugares poseen las mismas características y es casi imposible encontrar alguna diferencia en la calidad. Entonces, si todos cuentan con el mismo tipo de comida, si prácticamente sus menús valen lo mismo y trabajan con los mismos proveedores, ¿Por qué esta empresa se destaca sobre las otra? La respuesta que seguramente obtendremos sería “Y, porque es Mac Donald’s”. Traduciendo la oración, lo que se trata de decir aquí es que la imagen corporativa de esta multinacional es incomparable, su reputación intachable ha sido ganada hace muchos años y su crecimiento inculca confianza en la gente. La imagen corporativa de un ente es casi o más importante que su proceso productivo en sí: "la imagen es lo que cuenta". |
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¿Por qué decimos que la imagen corporativa es fundamental?, sencillamente porque es la que llega --y es reconocida-- directamente a los consumidores; es cierto también que para ganar esa “imagen” deseada es necesario trabajar arduamente produciendo bienes de calidad, de bajo costo (al principio) y de alto rendimiento. Si nuestro producto cuenta con estas características y a su vez, explotamos correspondientemente la imagen corporativa de nuestra compañía expandiéndonos, es muy probable que la misma consiga el renombre que tanto deseamos. El nombre de un ente es más importante que éste en sí; los contadores se encontraron con un problema muy singular a la hora de auditar a Coca-Cola en Estados Unidos; cuando se registraban el valor de los activos se tenía que registrar también aquellos que eran de carácter intangibles, es decir, la marca, la patente, la fórmula, etc. Aquí es donde surgió la pregunta crucial, que hasta el día de hoy es casi imposible de contestar, no sólo para Coca-Cola sino para cualquier otra empresa con una imagen corporativa deslumbrante; ¿Cuánto vale la marca Coca-Cola?. Aquí denotamos la importancia de un nombre, este tipo de empresas no pueden ser tazadas porque su imagen corporativa es imposible de calcular, pueden hacerse sondeos sobre las probables próximas ventas pero jamás calcular cuánto vale el nombre “de”.
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Decimos que la imagen de un ente es fundamental, ya que muchas veces, mejor dicho, en la mayoría de los casos, la sociedad de consumo y caracterizada por ser extremadamente capitalista sólo compra sus bienes por la imagen de la empresa. Cuantas veces hemos escuchado “mis jeans los compro solo aquí y mis zapatillas son siempre de esta marca”; este comportamiento puede darse por muchas razones; la marca puede que sea duradera, de bajo precio o porque nos gusten sus diseños, pero también simplemente porque nos gusta llevar artículos de renombre puestos sin importar el diseño o la calidad, es decir preferimos portar la imagen corporativa que su producto en sí. Lo que el consumidor ve es la cara de nuestra compañía y por ende es necesario cuidarla, evitar la mala publicidad o mala prensa, no bajar la calidad de los productos o no dejar de generar ese factor que le brinda la imagen al ente. La modificación de estos aspectos puede llevar a cualquier empresa a la ruina; este es el caso de Pumper Nick, famosa en los 80’ pero devaluada años después. |
Para finalizar podemos decir que la imagen corporativa es la que va a, de alguna forma, marcar el destino de nuestra empresa; si ya somos dueños de una “cara” importante en el mercado debemos cuidarla eficientemente ya que será ésta la que brinde las próximas ganancias. En caso de querer llevar al ente a obtener una imagen inigualable, debemos empezar primero por fabricar o brindar productos de calidad, ésta última es la que marca la diferencia entre nosotros y la competencia; luego es necesario publicitar correctamente nuestro bien y en cuestión de días empezaremos el negocio deseado que, seguramente, se ubicará en los más alto del mercado.