El diseño, como muchas otras actividades intelectuales que realiza el ser humano, tiene distintas ramificaciones a considerar; por definición se trata de un arte muy complejo, porque a medida que la tecnología avanza, con ella lo hacen las artes de diseñar y sus herramientas. Años atrás se conocían sólo pocas ramas del diseño, entre ellas el diseño gráfico, y de moda, más adelante la decoración tomó una gran importancia en la sociedad haciendo que los "decoradores" de interiores se vuelvan "diseñadores" de interiores. Hoy contamos con los diseños webs, los diseños de software, los diseños industriales, etc. Pero ¿Qué es realmente el diseño y cuáles son sus aplicaciones?. El diseño se conoce generalmente como el proceso previo de configuración mental en cualquiera de los campos: ingeniería, artes aplicadas y la arquitectura. Un visión del futuro representada gráficamente, la obra es “lo hecho”, el “proyecto” lo que se está por hacer y el acto de “diseñar” es buscar una solución, mediante dibujos, esbozos, esquemas o bocetos. Realizar un diseño, o diseñar, podría conocerse como el acto intuitivo de crear, innovar en el caso de que el objeto no exista. El acto humano de diseñar no se considera un hecho artístico en sí mismo, aunque puede utilizar los mismos procesos y los mismos medios que se utilizan para la expresión al diseñar un objeto o símbolo de comunicación visual.
Existe dentro del diseño ideas políticas variadas, confrontaciones religiosas y condiciones económicas muy diferentes, por esto puede afirmarse que ni el diseño, ni quienes lo ejercen, constituyen un fenómeno marginal o efímero, sino que se encuentran integrados en ámbitos muy extendidos de la vida social. Cuando nos aproximamos a la realidad del diseño, podemos observar que no todos los diseñadores realizan la misma tarea y que bajo el paraguas del diseño se acobijan profesionales con idoneidades de gran diversidad que sus prestaciones no son intercambiables ni negociables; un ejemplo de esto es un diseñador de ropa, él o ella sería incapaz de diseñar un periódico. Es por esto que todos los diseñadores agregan en su tarjeta de presentación la aclaración sobre su especialidad: industrial, gráfico, de interiores, de moda, etc. Todas y cada una de las amplias familias del diseño posee un ámbito o espacio laboral propio: la producción de artefactos, la comunicación visual, el hábitat, la vestimenta, la persuasión comercial, etc. Y cada uno de ellos requiere los conocimientos de una escuela de diseño específica, que se servirá solamente de una gama de lo que el extenso arte de diseñar es.
De hecho, las tendencias indican que dentro de las escuelas de diseño encontramos ya especialidades muy separadas cuyos aspectos en común van reduciéndose al mínimo frente a las diferencias; difícilmente un arquitecto que se especializa en la construcción de espacios interiores puede pasar a diseñar rascacielos, como tampoco puede un diseñador de indumentaria realizar diseños de páginas webs.
La definición de la palabra “diseño”, tendrá su origen si se contesta la simple pregunta: ¿En qué se parecen todos los tipos de diseñadores cuando ejercen la actividad de diseñar?, de la misma forma en que la definición de la palabra “felino” reúne los aspectos entre un león y un gatito de angora.
Las primeras miradas sobre este tema advierten diferencias y por eso resulta difícil encontrar aspectos en común, porque una definición de diseñar real no puede basarse en: el tipo de producto final (ya que se diseñan desde mensajes hasta herramientas, quirófanos y hasta ropa interior), ni en la finalidad social (debido a que se puede diseñar un periódico anarquista como uno conservador, desde autos que contaminan hasta autos ecológicos), ni en el tipo de proceso decisorio (ya que la simple observación de la actividad de los diseñadores hace que exista la imposibilidad de describir un método común que pueda garantizar las soluciones adecuadas).